στο μεταξύ

Epístola poética a mi amigo Eleuterio

Nota: tras leer varias epístolas poéticas en una antología de poesía del siglo XVIII publicada por Castalia, he decidido replicar dicha forma dentro de mis limitadas posibilidades.


     Te escribo estas palabras bien temprano
mientras el humo del tabaco se alza
lentamente hacia el techo de la estancia
donde todos mis libros se acurrucan.
     Me comentas que el tiempo que vivimos
te sofoca y te aflige, en consecuencia
caminas con la duda del que marcha
desconociendo cuál es su destino.
     Con tanta información se hace difícil
poder diferenciar lo verdadero
de todas las mentiras promovidas
desde todos los bandos implicados.
No busco con mis versos ser un faro
en esta oscura noche, a la deriva
también me hallo. Perdido entre las olas,
busco un puerto seguro en la tormenta
y, si desde él te escribo en un futuro,
no busques descansar entre sus barcos;
desconfía de aquel que te prometa
un trayecto sencillo, recto y plano.
     Intento caminar con paso firme
por senderos de arena que hace tiempo
recios caminos eran. Ni la Iglesia
ni el Estado suponen un refugio
para el que un alma inquieta y solitaria
alberga en sus adentros. Ya quisiera
descansar en los bancos parroquiales,
bebiendo del consuelo de Su cuerpo
y regando mi espíritu con versos
que de gloria llenasen mis cuadernos.
Pero, ¡ay de quien rechaza los preceptos
que de mentes ajenas a la propia
se ofrecen a las gentes con firmeza!
Pretenden controlar cada minuto
con sus reglas eternas e inflexibles
y yo no tengo tiempo para engaños.
     Poco puedo decir que ya no sepas
sobre aquellas mentiras del Estado
que dividen al pueblo y emponzoñan
lo bueno, noble y puro que aparece
cuando como vecinos nos tratamos.
No pretendo ensuciar mis pobres versos
ni ofender a los cerdos, pobrecitos,
así que evitaré comparaciones.
     Le he dado muchas vueltas a este tema
y no encuentro, Eleuterio, una salida.
Te recomiendo, amigo, que confíes
en tu propio camino aunque las dudas
te lo pongan difícil y recuerda
no caer en las redes ni en los cantos
de aquellos que pretenden que regreses
al cómodo rebaño que ellos guardan.
Adjunto aquellos versos que mi pluma
tuvo a bien regalar a mi cuaderno:

“La libertad se nos escapa cuando,
     tras haber rechazado todo bando,
seguimos a la búsqueda de un amo
     que, haciéndonos dudar con su reclamo,
hace que regresemos al rebaño,
     para el que sólo somos un extraño,
en busca de un consuelo que, aunque humano,
     nos devuelve a las garras de un tirano.”

     Espero que el consuelo de las letras
te ayude en estas horas tan convulsas.
Sé que nuestro presente se dibuja
caótico y oscuro, mas recuerda
que tan sólo la muerte se presenta
como algo inevitable en la distancia.
Que Dios te guarde y te proteja, amigo.

P.G.F.
(8 de agosto de 2026)

#epístola en endecasílabos