Incredulidad involuntaria
Hay personas que encuentran su sustento
en el verdor de un bosque en primavera,
mientras otros meditan a la espera
de poder controlar el pensamiento.
Muchos otros de puro sentimiento
afirman que su fe es la verdadera,
pasándose esta vida pasajera
teniendo como bueno el sufrimiento.
Y yo, que a veces soy tan indeciso,
no pretendo llevarles la contraria,
ni busco rechazar el paraíso.
Dedícame, lector, una plegaria,
pues a todos les hago caso omiso
en mi incredulidad involuntaria.
P.G.F.
(27 de julio de 2026)