Viajes en verso: Creta
Busco escribir en verso todas las impresiones,
paisajes, derroteros, recuerdos, sensaciones,
que este humilde viajero considere adecuadas.
Estimados lectores cuyas doctas miradas
acaben encontrando mis humildes escritos,
no juzguen con dureza los lugares descritos,
sino mi pobre pluma con todos sus errores.
Si me sentencian malo, lean a los mejores.
Estas altas montañas que atisbo desde el puerto
se alzan níveas, duras, bajo este cielo abierto.
Se escuchan nuevas lenguas, llenando las callejas
de sonidos lejanos, numerosas parejas,
y entrañables familias. En mi tierra los pasos
adornan con incienso los pálidos ocasos
de otro mes que se apaga. Desde Creta estos versos
que escribo en mi descanso, con temas tan dispersos,
pero siempre veraces, alimentan un alma
que se busca a sí misma, que busca estar en calma.
Las olas del Egeo que bañan estas costas,
las montañas nevadas, las gargantas angostas,
refrescan con su calma los días de descanso
pasados en esta isla, pacífico remanso.
Creta sana mi mente, despeja sus tormentos,
aclara con sus aguas los tristes pensamientos
que nacen en el seno de un alma tan cansada
que busca en la distancia, paciente y delicada,
beber de nuevas fuentes, nadar en otros mares
y al fin poder librarse de todos sus pesares.
Acabo este poema con algo de distancia,
añorando de Creta no sólo su fragancia,
sino también sus calles, sus playas y sus montes,
desde donde se aprecian eternos horizontes
y unos atardeceres donde olvidar las penas
que flotando se alejan por las aguas helenas.
P.G.F.
(Marzo de 2026)