στο μεταξύ

Vivir en Internet

     Son numerosas las voces
que confunden nuestras mentes,
pregonando unas corrientes
tan diferentes y atroces
que acaban sus altavoces
por dañar nuestras conciencias
con sus falsas apariencias.
Tanto ruido me atormenta,
pues mi mente sólo intenta
vivir sin estas influencias.

     Cada bando vende un cuento
con un claro resultado: 
enfadar al indignado, 
avivando el descontento.
Nublan el entendimiento
y embrutecen a la gente. 
Aquel que sea prudente
y no compre estos engaños, 
enfadará a los rebaños
que expulsan al diferente.

     Es la red un nuevo anzuelo
que muchísimos picamos.
Con sus modernos reclamos,
nuevos tipos de señuelo
y la fama como anhelo,
muchos se ven atrapados,
adictos y condenados
a una vida de espejismos,
acabando en los abismos
de numerosos pecados.

     El silencio es una cura
cuando el ruido es el problema.
Le conviene a este sistema
divertirnos con "cultura",
pues en esta edad oscura,
un minuto de quietud
lejos de la multitud
no supone beneficio
cuando estamos al servicio
de esta nueva esclavitud.

     Yo no tengo la respuesta.
No quiero decir patrañas,
ni vender con artimañas
otra maldita propuesta
que resulte deshonesta.
Entre tantos mentirosos,
políticos y famosos,
no hacen falta más lecciones,
fantasías e ilusiones
que aprueben los poderosos.

     Me pregunto qué nos queda
en esta asfixiante vida
para hallar una salida.
Que se salve aquí quien pueda,
yo me iré por la vereda
sin darles ningún consejo.
Mientras despacio me alejo
caminando entre los pinos,
sus alados inquilinos
continúan su festejo.

     Abrazando lo esencial,
esta vida se despeja,
y aunque no menos compleja,
es menos artificial.
Conectar con lo real,
con lo verde y con lo lento,
sentir en mi pelo el viento...
¡Qué objetivo tan hermoso
huir de este mundo engañoso
y vivir en movimiento!

P.G.F.
(2 de septiembre de 2026)

#décimas